No tenemos un presente pleno, solo un ayer muy vago, y vivimos en la víspera de algo. Tras haber devaluado gran parte de aquello en lo que se basaban nuestras vidas, ha llegado un momento de profunda reflexión.
Es importante tener presente que ningún país ofrece un ejemplo de escuela que persiga objetivos imparciales, es decir, el desarrollo libre, inteligente e independiente de sus estudiantes. La libertad y la sinceridad en la enseñanza son bastante raras. La importancia de las escuelas para el futuro de cualquier país es demasiado grande como para que las disputas partidistas las dejen de lado. La historia de las escuelas demuestra que la Iglesia, el Estado y los partidos políticos y sociales siempre han hecho todo lo posible por controlar la educación pública.
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